Nuestros bosques y montes sufren cada verano un ritual macabro,
es perpetrado por individuos movidos por una maquiavélica irracionalidad, que
reducen a cenizas cada uno de esos pulmones de nuestro país.
La escena de cada incendio es dantesca, el sonido del bosque
ardiendo es sobrecogedor, ver como las llamas engullen cada árbol causa pavor y
comprobar, in situ, que cada persona que lucha por sofocar ese incendio está
jugándose la vida hace que tu alma tiemble. Palpas la tensión de las personas
que se afanan para controlar el fuego, escuchas las voces, las sirenas, el
buldócer… y también percibes aquello que se escapa al control de lo humano, el
miedo fundamentalmente, que se agolpa en cada uno de los afectados.
| Sol oscurecido por el humo. |
Todo son lamentos, sin embargo la sociedad es incapaz de
controlar éste tipo de atrocidades, quizá, como en otros aspectos, esta
sociedad es hipócrita y se conforma, únicamente, con lamentarse de lo mal que
está todo, pero no se plantea, ni por un instante renunciar a la tonelada de prebendas
absurdas con las que nos agasajan los políticos de turno, véase, parques
biosaludables, que no usa ni el gato, o pabellones y polideportivos que corren
esa misma suerte, dos ejemplos de “posmodernismo rural” que no hacen más que
condenar a las zonas rurales a “zonas residenciales” lejos de su objetivo
primordial, que la gente pueda vivir de la agricultura y la ganadería.
Y eso parece difícil, la sociedad se ha visto empujada a
vivir lejos del campo y eso tiene consecuencias, como dicen los viejos del
pueblo, antes había rebaños de ovejas, que pastaban en el monte, por ello se
abonaba y se limpiaba. Eso hoy no existe, por el contrario hay intereses
oscuros, que van más allá del solitario pirómano al que le gusta el fuego.
Los incendios, como los demás aspectos de ésta sociedad, no
son otra cosa que una “pequeña” muestra del resultado de nuestras actuaciones
que nos debería hacer reflexionar, teniendo que establecer prioridades,
¿Prefieres televisión autonómica como muestra de opulencia o prefieres
conservar los bosques? Parece fácil, pero en realidad no lo es.
Por poder podría ser cualquier cosa pero sólo hay una clara y es que para evitar estos sucesos hay que implicar en el futuro de los bosques a las personas que viven en ellos o cerca de ellos los VECINOS de los pueblos son los que tienen que velar por el futuro de estos y mientras esto no suceda pueden poner un forestal (agente medioambiental) detrás de cada árbol que continuaran las quemas y sus consecuencias, en mi pueblo a estos se les llamaba QUEMAMONTES no sé porque sería pero esto viene de lejos
ResponderEliminarLa sensación que me queda es que hay que implicar en el futuro de los bosques la supervivencia de los propios pueblos que los rodean.
Como siempre está la política detrás para nuestra desgracia o nuestra salvación. Sólo una reflexión si en vez de haber hecho una política de granjas solares subvencionadas hasta en el cemento de sus cimientos habiendo creado un agujero en la factura eléctrica que nos hundirá todavía más. Hubiéramos apostado sin SUBBECIONES que penalizan a la empresa rentable y viable para premiar al especulador incentivando los recursos autóctonos madera turba.. Transformándola en combustible muebles... pero claro el afán recaudatorio esta para conseguir fondos con el único fin de repartirlos de la forma más adecuada en función del color que toca en cada momento , sin darnos cuenta que el dinero mejor invertido es el que queda en manos del consumidor final. Mis más sinceras condolencias a todas esas personas que han perdido su forma de vida pues sin darnos cuenta acabamos no sólo con su futuro si no con el nuestro también.
Felicitándote por este articulo de diez
Reafirmo todos y cada uno de los puntos que has expuesto, con meridiana claridad evidencias los males de esta sociedad.
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