En época de crisis y estrecheces económicas hay que ajustar el presupuesto, siendo las partidas presupuestarias más superfluas las primeras en verse afectadas. Los organismos públicos ajustan los presupuestos para que velen por su propio interés, o para ser más precisos, para que velen por los regidores de los mismos.
Los medios de comunicación no se quedan atrás mimando sus intereses, la mayoría de ellos dependen de los ingresos que reciben de los organismos públicos y no les duelen prendas al ponerse a su lado en cualquier envite que estos tengan contra la oposición, un vecino o con quien quiera que sea. Dejando a un lado la ética periodística para convertirse en estomago agradecido.
Lo curioso es comprobar como, por el motivo que fuera o fuere, el organismo público cierra el grifo y el medio de comunicación comienza a desbarrar contra el, con razón o sin razón, pero con un tratamiento bien distinto de cuando tiempo atrás mantenían ese idilio.
No
escatiman en descarados titulares y noticias en contra de su antiguo
mecenas, pero si los medios de comunicación hubieran tenido esa
diligencia durante su idilio, quizá sería más creíble su pataleta.
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| Esto si es información, ¡y todo lo demás son tonterías! |

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