la violencia de género es una consecuencia de la sociedad machista y patriarcal en la que estamos inmersos. La cultura, la religión, la sociedad… todos cuantos aspectos ha desarrollado el ser humano pretenden destinar a la mujer a un papel secundario, con el único objetivo de mantener una sociedad de privilegios para el hombre.
Los malditos hombres que maltratan a las mujeres, se esconden en una sociedad que todavía hoy esboza con una sonrisa un chiste o un comentario machista, perpetuando esa actitud en las generaciones futuras.
Las mujeres luchan cada día por sacar adelante un trabajo a una familia a costa de negar sus propias vidas y éste aspecto debería de ser la piedra angular para cambiar ésta lacra. Es cierto que las mujeres han alcanzado derechos, pero esa ley no escrita y que emana de la propia sociedad le reserva un papel secundario. Adjudicándole las tareas del hogar y los cuidados familiares en exclusiva. Hoy aún es difícil ver padres en las reuniones que se realizan en el instituto, “ellos trabajan” soniquete ampliamente utilizado como excusa, el caso es que se ven madres que también trabajan y sin embargo se las ingenian para acudir a éstas reuniones.
Es difícil cambiar el rol que te asigna la sociedad, sin embargo un mal tan imbricado cómo éste debe ser erradicado en sus orígenes, para ello se deben modificar las acciones, que a su vez cambiarán comportamientos, que en consecuencia favorecerán una igualdad real entre mujeres y hombres.
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| La lucha por el voto femenino. |

