V de Vendetta es una película dónde se refleja un imaginario estado, gobernado por un líder que goza de todos aquellos estereotipos que definen a un gobierno fascista. Con gran lujo de detalles se puede observar la brutalidad policial, el control a los medios de comunicación, el pensamiento único, ausencia de libertad… y por supuesto a un héroe que derrocará a todo éste estado gracias a su astucia, coraje, imaginación, pero sobre todo esa fe inquebrantable que le sirve para no desfallecer en el intento.
Además de toda esa sinopsis, creo que lo sorprendente para el público español es el parecido razonable entre el líder de aquel estado fascista y el señor que lo sabe todo de todos, Rubalcaba, de hecho existen foros en internet que toman nota de ésta similitud. El actor que interpreta el papel de Rubalcaba, perdón el del fundador y líder del partido fascista es John Hurt, que por naturaleza no tiene esa semejanza con Rubalcaba, sin embargo la caracterización que le practican le convierte en alguien muy parecido a él. Cabe destacar la fisionomía, el rictus, los gestos que le hacen ser un líder temible, pero eso no es nada si se compara con su discurso.
Existe un momento cumbre de ésta película, precisamente en una de las intervenciones del líder en el que implora con vehemencia “Quiero que el país se dé cuenta que estamos al borde del olvido, sólo pido que todo el mundo recuerde porqué motivo nos necesitan” Éstas palabras son milimétricas a las que usa el Sr. Rubalcaba para erigirse como adalid de todas las causas justas, tratando de inculcar el miedo a los súbditos de un país, cuando precisamente él es uno de los personajes más siniestros de la democracia española.
Rubalcaba ha elegido un camino que infunde el miedo a los demás, ¿pero hasta cuándo le servirá? Cierto es que hay dictadores que han llegado a la tumba llevados en andas, como en el 20-N ¿pero cuántos han quedado defenestrados? Llega un momento en la vida de las personas en que pierden el miedo y en ese preciso instante es cuando el despótico caudillo comienza a temblar.
Además de toda esa sinopsis, creo que lo sorprendente para el público español es el parecido razonable entre el líder de aquel estado fascista y el señor que lo sabe todo de todos, Rubalcaba, de hecho existen foros en internet que toman nota de ésta similitud. El actor que interpreta el papel de Rubalcaba, perdón el del fundador y líder del partido fascista es John Hurt, que por naturaleza no tiene esa semejanza con Rubalcaba, sin embargo la caracterización que le practican le convierte en alguien muy parecido a él. Cabe destacar la fisionomía, el rictus, los gestos que le hacen ser un líder temible, pero eso no es nada si se compara con su discurso.
Existe un momento cumbre de ésta película, precisamente en una de las intervenciones del líder en el que implora con vehemencia “Quiero que el país se dé cuenta que estamos al borde del olvido, sólo pido que todo el mundo recuerde porqué motivo nos necesitan” Éstas palabras son milimétricas a las que usa el Sr. Rubalcaba para erigirse como adalid de todas las causas justas, tratando de inculcar el miedo a los súbditos de un país, cuando precisamente él es uno de los personajes más siniestros de la democracia española.
Rubalcaba ha elegido un camino que infunde el miedo a los demás, ¿pero hasta cuándo le servirá? Cierto es que hay dictadores que han llegado a la tumba llevados en andas, como en el 20-N ¿pero cuántos han quedado defenestrados? Llega un momento en la vida de las personas en que pierden el miedo y en ese preciso instante es cuando el despótico caudillo comienza a temblar.
Dos gotas de agua.

