Sois muchos quienes habéis reclamado más información sobre el asunto, muchos también quienes habéis indicado que lo que hacemos es constatar una realidad, y ninguno que niegue la mayor. NI ellos mismos ni sus “acciones”.
Como sabéis no me considero “leonesista”, pero sí leonés, y me duele ver que una ideología que supuestamente defiende a León esté siendo utilizada para el provecho de cuatro personajes con muy pocos o ningún escrúpulo. Desde El Soplón hemos investigado, hemos llamado, hablado con gentes y recopilado información. Aquí os la presentamos, así como los planes de “desleonesización” que tienen Chamorro y compañía para la UPL. Su objetivo: eliminar el leonesismo de la UPL deshaciéndose de los leonesistas y descafeinar el mensaje para, pasadas las elecciones, reconocer la comunidad autónoma de Castilla y León y convertir a la UPL en “un partido más”. Con ello se pretende lograr los puestos clave “siendo llaves y por tanto consiguiendo muy buenos sueldos para los cargos públicos que salgamos”, así como “puestos de confianza para colocar a los que sean afines y mantener un nivel de votos suficiente”.
Hoy podemos asegurar que el 95% de los que se consideraban referentes “leonesistas” y hace cuatro años militaban en la UPL ya no forman parte de ese partido. O han sido expulsados, o han sido purgados, o han sido apartados o se han ido de manera voluntaria.
En cuanto al mensaje, ha sido diluido hasta tal grado que existen palabras prohibidas: queda censurado en “la nueva UPL” hablar de País Leonés, queda censurado hablar de referéndum para la autonomía leonesa, queda censurada cualquier referencia a la lengua leonesa que se eliminará de cualquier actuación de los cargos de UPL, y se procederá al progresivo abandono de Salamanca y de Zamora. En primer lugar, la UPL no se presentará en Salamanca, y tras las elecciones se abandonará a su suerte a los zamoranos para “centrarse donde hay votos, el partido judicial de León”.
El resultado no es casualidad, forma parte de un proyecto desarrollado y programado desde hace más de dos años en el que participaron tres personajes: Melchor Moreno de la Torre, condenado por lesionar a una afiliada, Manuel Arias, que pasó de mano derecha de Luis Herrero en San Andrés a traicionarle para ocupar su puesto, y Javier Chamorro, personaje que quería un protagonismo y “figurar, pero sin tener que trabajar mucho”. A ellos se les unió posteriormente Lázaro García Bayón, quien cobra del Ayuntamiento de León sin ir a trabajar, además de otros cuantos varios sueldos. ¿Su premio?
Mantendría todas sus múltiples fuentes de ingresos y sería el “número 2”.
Para ello había dos grandes objetivos. El primero era eliminar a Joaquín Otero y a Luis Herrero Rubinat. Éste último, al que García Bayón quiso enterrar, recuperado por Otero como asesor. No les quieren echar por leonesistas -pese al pedigree de Rubinat-, sino porque ambos eran políticos conocidos, apreciados por la prensa y el votante, y las bases les apoyaban.
“Quítate tú para ponerme yo”. Chamorro aceptó la propuesta de Moreno porque estaba harto de ser “el tercero y no pintar nada” y Melchor Moreno, quien le debía todo en política a Otero, hizo lo posible para que estallara el conflicto, se negó en redondo a llegar a acuerdos con Joaquín, intrigó lo insaciable, y cuando vio que el aparato del partido pretendía evitar una crisis a toda costa recurrió a Lázaro García para que después de que el Tribunal de Conflictos de la UPL pusiera paz y propusiera sobreseer el caso, ignorar esa decisión y provocar que un órgano nombrado prácticamente a dedo por ellos, llamado Comité Ejecutivo, acabara sancionando a Otero, Castresana y Rubinat.
La realidad es que es mentira que Otero y Castresana se quedaran con dinero de las Cortes. De hecho han planteado una querella contra Javier Chamorro por difamación por este motivo y Chamorro deberá responder ante la justicia por ello. Es mentira que no hicieran aportaciones al partido, es mentira que no quisieran llegar a acuerdos. Todo valía para Chamorro y compañía con tal de lograr el poder. Todo. La verdad es que Otero se ofreció a pagar “todos los gastos que genere el partido”, pero hasta ahí le traicionaron Moreno y Chamorro. A lo que no estaba dispuesto Otero es “a que unos inútilES que hundió a la UPL en El Bierzo encima quiera que nosotros paguemos sus derroches, su móvil o la gasolina de su coche cuando gana miles de euros en la Caja por no hacer nada y están hundiendo el partido en toda la provincia”.
Con estos mimbres se presentan “la nueva UPL” (osea, la no-leonesista), llenos de “fuerza” a las elecciones generales, que suponen un fracaso absoluto.
Falta de capacidad, de mensaje, improvisación y el candidato que se da de baja del partido dos días antes de votar, dejando a “la nueva UPL” (osea la
no-leonesista) con los peores resultados de su historia. Melchor Moreno se ve obligado a irse, lleno de rencor, pero no sin antes provocar toda la destrucción posible en el leonesismo como venganza y por supuesto manteniendo su puesto en Caja España por la que le pagan miles de euros.
¿Gestión en la Caja? Nula. ¿Leonesismo? Cero. Eso sí, ha ido de viajes a lugares como Nueva York a cuenta de la Caja y son varios los millones de pesetas que lleva ingresados en su cuenta por no hacer nada leonesista, nada en favor de León, nada en favor de Caja España.
Siguiente capítulo, purga de leonesistas. Con un Melchor Moreno lleno de odio y ansia de venganza y un Chamorro lleno de ambición por figurar al precio que sea, los más incómodos y organizados son Conceyu Xoven.
Verdaderos estrategas y vanguardia leonesista en Zamora y Salamanca, Moreno les odia porque son los más críticos con la deriva ideológica de la UPL.
Chamorro les odia porque tienen discurso leonesista muy fundamentado y él es incapaz de justificar por qué León debe ser autonomía. Manuel Arias, oscuro personaje apodado “Sudores” les odia porque no pierden ocasión de demostrar que es un incapaz como gestor y que de leonesista no tiene nada, pidiendo insistentemente su dimisión. Se prepara junto con ciertos “mercenarios” el ataque contra su Presidente, Abel Pardo, y con la colaboración del PSOE, que ve bien eliminar cualquier “oposición leonesista” en el Ayuntamiento. Pardo se defiende hábilmente y no consiguen tumbarlo, ante lo cual Chamorro y Moreno se desesperan de tal grado que comienzan las reuniones con los directores del Diario de León y de La Crónica. Y a partir de entonces la UPL no dice nada sobre las millonarias campañas de publicidad municipales en ambos periódicos pagadas por todos los leoneses.
Comienza una campaña nunca vista en León contra un político, de tal magnitud, que Moreno y Chamorro hacen un daño irreparable a la UPL pero saben que un leonesismo fuerte, como el representado por Conceyu Xoven no permitirá el abandono del leonesismo por parte de UPL. Presa de los nervios lleva hasta los expedientes económicos de Pardo al fiscal “a ver si le pillamos en algo”. Nada, Pardo está “limpio”. Ni por esas. El fiscal no ve ningún indicio de delito en ninguna de sus actuaciones y les pega un rapapolvo de cuidado.
Moreno tiene que cambiar los estatutos upeleros y ante la imposibilidad de hacer nada “por lo legal” suspende a varios militantes sin pruebas, sin cargos, sin defensa, en algo que se les va de las manos, pero no cuela y se alzan voces en el seno del partido contra Chamorro y Moreno. Estos dos, a la desesperada y con Gemma Cabezas, amenazan al PSOE con abandonar todos los pactos municipales si no les ayuda en esta guerra “porque estamos hablando de un tema de interno de UPL, nos jugamos seguir gobernando o pasar a la oposición”. Dan de plazo “dos días, porque se está volviendo todo contra nosotros”. El alcalde cesa a Pardo con la peregrina excusa de que es “porque hay un enlace en una web que mandé quitar a un técnico y el técnico no la quitó y como ese técnico es de su concejalía no confío en él”. De risa. Paco se olvidó indicar que dicho técnico es el responsable de nuevas tecnologías del PSOE de León y que el alcalde no comunicó en ningún momento a Pardo que diera dicha orden. Curioso también porque dicho trabajador no fue sancionado, ni sus tres inmediatos superiores, ni el concejal de régimen interior, responsable directo del mismo. Total, una farsa. Moreno y Chamorro en lugar de defender a su compañero callan y esperan a que pase la tormenta. Pardo, leal a la UPL hasta en las peores circunstancias, y pese a que contaba con 200 firmas apoyándole y la mayoría de cargos del partido, decide “pasar a la trinchera porque la UPL no aguanta una guerra abierta y comunica a Chamorro que no volverá a presentarse en una lista electoral por la UPL mientras este partido siga el rumbo de ser un nuevo CDS”. “Me da vergüenza lo que habéis hecho y estáis haciendo con la UPL pero no seré yo quien eche leña al fuego, yo creo en el leonesismo, no como vosotros” llegó a espetarles.
Moreno, en funciones intenta crear unas nuevas juventudes (osea, no leonesistas) con familiares de los concejales de San Andrés. Su objetivo es tener algo que arrincone a Conceyu Xoven y que sirva para “hacer la pelota” a Chamorro cuando éste meta la pata o haga cualquier acción en contra del leonesismo. Un grupito “que acate nuestra disciplina y obedezcan sin rechistar, que estén amaestrados”. Moreno sigue errando de nuevo el tiro estrepitosamente. Conceyu Xoven, de lo poco coherente que hay en el leonesismo, presenta todo un arsenal de documentación demostrando que ellos son las Juventudes de la UPL y que el talante “de dictador bananero” de Moreno para crear “un leonesismo descafeinado y amaestrado. Otros que pasan a la trinchera.
A partir de ahí los leonesistas se agrupan en la UPL alrededor de Tejerina, y en unas elecciones absolutamente manipuladas y con un pucherazo digno de república bananera Chamorro es elegido secretario de la UPL con la menor cantidad de votos de su historia. Sus frase son para encumbrar. A sus críticos les dice en prensa “que se atengan a las consecuencias” o más claramente “que os den”. Su compañera Gemma Cabezas censura a los medios no afines en el Ayuntamiento y sigue la caza del leonesista en la UPL. Y el nuevo objetivo es Guillermo Tejerina. Chamorro no parará hasta “cargárselo” por haber cometido la osadía de presentarse contra él en el Congreso. La “integración” de la que habló en su momento es, como casi todo, una gran mentira. Sigue la caza de leonesistas, pero se le escapan algunos que resisten, como los de Valverde. Los leonesistas, hartos, se van masivamente de la UPL.
Entre sus bajas y críticas en el último mes están:
- 1) Félix J. Pérez Echevarría, histórico leonesista representante de Leonesismo y Sociedad, se pasa al PREPAL porque “UPL no es leonesista y los leonesistas aquí ya no pintamos nada”.
- 2) Comité Comarcal de UPL de Valencia de Don Juan: se van al Partido Autonomista Leonés “porque la UPL ya no es un partido leonesista y nos han prohibido hablar de leonesismo porque electoralmente dice Chamorro que resta votos”.
- 3) Joaquín Cuevas, reputado escritor leonesista y Portavoz de UPL
en Benavides de Órbigo, se pasa al PREPAL porque “los leonesistas no tenemos
ya cabida en la UPL”.
- 4) Concejales de UPL en Bustillo del Páramo, se pasan al PREPAL porque ”desde la UPL nos marginan y no nos hacen caso, no son leonesistas”.
- 5) Secretario de Comunicación de UPL: “Chamorro no ha contado con nadie para hacer las listas y ha impedido una elección democrática cerrando los cauces internos”
- 6) Alcalde del Val de San Lorenzo y contrincante de Chamorro: “El partido no le presenta porque ha perdido su confianza en él”.
- 7) Alcalde leonesista de Brazuelo, se pasa al PAL asegurando que en la UPL hay un “descontento en la provincia en general y en el partido judicial de Astorga en particular.
A ellos se les unen una importante cantidad de militantes, hartos del nuevo rumbo, con lo que la lista podría ampliarse.
Fuente: El Confidencial de León




