viernes 2 de diciembre de 2011

COMO INVIERTE CAJA ESPAÑA SU DINERO.

Cruzarse con una persona que trata de llevarse casi 100 millones de las antiguas pesetas de indemnización, por prejubilarse de una institución como Caja España produce rechazo, se acuerda uno de los millones de personas que están en paro, sin poder llevar un euro a su hogar. También de las personas que tienen que jubilarse con un mínimo de pensión, que llevan cotizando  toda una vida, para que luego un vividor como el Sr. Fernández atrope miles y miles de euros.

Ahora te lo puedes cruzar, pero ya no con su escolta, esa costaba a las arruinadas arcas del ayuntamiento leonés más de 87.000 euros al año, que ahora al no disponer del erario público a su antojo ha decidido administrar sus gastos y prescindir de éste artículo de lujo. ¡Ojala hubiera aplicado en el Ayuntamiento los mismos criterios de austeridad y ahorro! 

Uno de los problemas de llevar una vida de lujo con una mente sin escrúpulos morales e intereses obtusos, es que no  existen barreras para conseguir lo que se desea. La idea del bien y del mal se trata de emborronar transgrediéndola constantemente, contando medias verdades y verdaderas mentiras ¿Para qué decir la verdad? Si se ha llegado ahí, a dónde él considera lo máximo ¿para qué cambiar? 
Dios los cria y ellos se juntan.

Trata de trincar los dineros que según él le corresponden y eso ha causado escozor, incluso en parte de las filas socialistas, pues han tenido que sufrir en sus propias carnes la pérdida de votos en la provincia de León, y no porqué hayan ido a votar al PP, sino que se han quedado en casa o han votado a partidos minoritarios como UPYD o IU. El Sr. Fernández, junto a Zapatero, han sido un lastre en León, por mucho que quieran mostrar a estos personajes como mesías para la sociedad leonesa, la realidad es que han gastado un dinero que no tenían en chiflos y silbatos.

Es difícil justificar ésta actuación y menos bajo el paradigma obrero y socialista. Esencia mancillada, que digo mancillada, directamente ultrajada por éste y otros muchos hombres malos.

Luego trata de identificarse con la gente “normal”. ¡Como que recibir 600.000 euros es normal! Quizá para él y los de su calaña, no para aquellas personas que se parten la vida trabajando hasta llegar a viejos y tienen una pensión que no les llega para cubrir las necesidades básicas.

Lejos quedan esos años de la pana y los claveles, lejos el origen humilde y los sueños, incluso la inocencia. Hoy más bien se acerca a lo que desgraciadamente es una franquicia para enriquecerse monetariamente de forma desproporcionada, estrujando y retorciendo los ideales y sirviéndose de las leyes que ellos mismos promulgan para poder trincar impunemente.

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