lunes, 21 de noviembre de 2011

UN PASITO NADA MAS.

Una vez efectuado el cambio de desgobierno de Zapatero la sociedad ha hablado, aunque sea a medias y a decidido que sea otro, en éste caso Mariano, el que lleve las riendas de ésta sociedad.

El panorama es igual de desalentador que ayer y por supuesto nadie está en la cabeza de Mariano para concretar el programa abstracto que llevó a las elecciones generales. Algo, que por otra parte parece lógico, pues a saber lo que se encontrará en Moncloa y a saber las exigencias de la Unión Europea, al fin y al cabo, somos sus rehenes por haber malgastado un dinero que no teníamos para gloria y satisfacción del faraón.

Esto tampoco debe suponer una merma en las actuaciones que se deben  llevar a cabo y que regenerarían la vida política. La exigencia de una reforma electoral y que modifique los sinsentidos de la actualidad, CIU con apenas un millón de votos tiene 16 diputados e IU con más de un millón y medio 11 diputados. La ley electoral es un pilar de cualquier democracia y la actual rompe la proporcionalidad en la representación, favoreciendo deliberadamente a unos en perjuicio de otros.

La supresión de instituciones anacrónicas como el Senado debería ser uno de los caballos de batalla, la concentración de ayuntamientos, la asunción del Estado de competencias para que exista una verdadera igualdad entre españoles. Erradicación de las jugosas subvenciones que reciben sindicatos, federaciones de empresarios, partidos políticos… y sólo Dios sabe cuántos más. Suprimir los beneficios vitalicios de diputados, ¿cómo que una persona tiene que cotizar hasta los 67 años y los diputados con 7 años cobran la máxima pensión posible?

Éstos son los verdaderos aspectos a reformar, éstos son los cambios que la sociedad está deseando ver, no por capricho, sólo para vivir en una democracia.

LOS DATOS DE ZAPATERO


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