domingo, 21 de agosto de 2011

LA DISTRIBUCIÓN ADMINISTRATIVA DE ESPAÑA: LA RUINA DE UN PAÍS.

Estado español, autonomías, consejos insulares, ciudad autónoma, govern, mancomunidad, Udala, consejo comarcal, diputaciones forales y de las otras, juntas vecinales, conceyos, deputaciones, Generalitat… y no sabe cuántas instituciones más cohabitan en España.

Ante tal maremagnun de organismos la pregunta es obvia ¿son todas ellas necesarias? A priori son demasiadas y parecen más una forma de que cada cacique tenga su corralito, que una distribución administrativa útil para el ciudadano.

Para tratar de justificar cada una de ellas se argumentó un hecho diferencial cultural, social, político, geográfico… pero atendiendo a su origen parecen corresponder más a una distribución caprichosa de los territorios, que a esos valores que utilizaron para su justificación.

Las autonomías han sido un invento administrativo, surgieron a priori de la descentralización de una España grande y libre. Lo que traducido a la práctica ha sido un corralito para cada uno de los caciques autonómicos dispusiera de su pastel. La expresión tan manida para justificar las autonomías fue café para todos y define perfectamente el reparto del pastel. Al albur de las regiones autodenominadas históricas se desarrollaron unos entes autonómicos de dudosa legalidad identitaria que dividieron España dejando claro que habría españoles de primera y de segunda, y hoy 30 años después, se siguen desarrollando aquellos estatutos como buena muestra de la chapuza engendrada.

Las diputaciones son otra muestra más de caciquismo español, un sistema de elección indirecto en que los ciudadanos no eligen a sus diputados, sino que los partidos poseen la soberanía para elegir sus cargos, ¿Todavía hay alguien que se atreva a defender éste modelo? Sí claro, todos los que viven apoltronados en ellas sin ser merecedores de tal responsabilidad, ¡llegando a situar de diputado de cultura a alguien que no ha leído un libro en su vida!. También las provincias son algo artificial. En 1833 y después de algún que otro intento fallido, se dividió España en 49 provincias, que se agruparon en “Regiones Históricas” y después de varios vaivenes sirvieron de modelo para los Reinos de Taifas que tenemos ahora.

En la actualidad pocos discuten que hay que cambiar la distribución administrativa vigente, ¿pero qué cambiar? O lo que es más importante ¿Qué institución eliminar? ¡Uy! No ninguna, pues todos enarbolan la bandera arengando a las masas, denunciando un ataque contra la integridad territorial, nuestra cultura… cuando han demostrado haber pasado de ella siempre, sólo hay que ver como nuestro patrimonio se cae a pedazos década tras década, sin que nadie haga nada por cambiar esa tendencia, lo que en realidad reclaman es seguir mamando de la teta mientras al resto de los mortales nos sangran a impuestos y retenciones para que éstos vividores sigan colocando a sus amigos.

Ésta sociedad mantiene la multiplicidad burocrática acorde a una sociedad feudal en la que se ha estancado, pero tampoco se atreve a dar los pasos necesarios para cambiarlo (fusión de ayuntamientos, eliminación de diputaciones, eliminación de comunidades autónomas…) Son muchas las actuaciones que se pueden realizar ¿pero se realizará alguna? La respuesta parece obvia, sólo se hará un lavado de cara, un maquillaje que no se podrá calificar ni tan siquiera de lifting, pero que servirá para justificar el sueldo de toda ésta burguesía de altos cargos que seguirán siendo elegidos por su lealtad al partido y pocas veces por su capacidad, en cualquier caso deseo con todas mis ganas equivocarme.



Tipos de conexión en los corralitos.

1 comentarios:

  1. Quien suponia que ZP cambiara de la mano del gasto social a pretender sacar adelante una revision de la malograda constitucion con la sola idea de no gastar mas de lo que nos deje europa. Obligado te veas, y cuando las barbas de tu vecino veas pelar ya sabes.. apretate los machos que la que se nos avecina... nos pondra a cada uno en su sitio suerte y palante panda de chupatintas.

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