domingo, 15 de mayo de 2011

La sociedad en las elecciones.

La campaña electoral es en su esencia una feroz campaña de publicidad, como si de un producto cualquiera se tratara. Es elevar al extremo las cualidades de su producto y hacer creer que eso es así, aunque sea mentira, los incondicionales están dispuestos a creer lo que quieren creer. Parece que ya no importan los valores intangibles, que en realidad son los que mueven el mundo: la honestidad, la inteligencia, el compromiso, el respeto… Se trata de adormecer a los individuos, pues el modelo de sociedad al que parece que estamos avocados, sólo funciona si se nos convierte en una pieza más de la cadena de montaje.

Es mostrar una realidad imaginaria, con debates ficticios, sin entrar en aspectos estructurales, a veces se hace una parodia de debate, 30 segundos, un minuto… para hablar de lo que quiera el candidato A, y el mismo tiempo para el candidato B, sin que lleguen a enlazar una intervención con la otra. Están todos perfectamente preparados de antemano y ésta fórmula responde a un dictado, a un teatrillo.

Tampoco la inmensa mayoría parece estar interesada en exigir responsabilidades a todos los políticos, sin excepción, de aquellos despilfarros o abusos de poder que cometen. No sólo no están interesados en exigir responsabilidades sino que los respaldan. Es curioso cuando alguno llega a justificarlo con un ¿y tú qué harías? Dando por sentado de quien no coloca a un familiar o a un amigo es una mala persona.

Es fácil llegar a la conclusión de que la suma de las voluntades de los individuos conforma la sociedad, y el resultado es precisamente éste, una sociedad que trata de romper las virtudes para beneficio propio, de su ego y la destrucción de valores que precisamente convierten a éste mundo en un poco más feliz.



¿qué mueve el mundo?

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