Te confieso que me hubiera gustado dirigirme a ti como querido, o estimado o apreciado, pero no he podido. Ya sabes lo sincero y cabezón que soy, como ni te quiero, ni te estimo, ni te aprecio pues lo convencional, aunque también mentira: Señor. Puro formulismo.Ya sabes que le he escrito dos cartas abiertas a tu Alcalde y hoy te toca a ti. Seguramente pensarás que es por lo de las elecciones, pero te equivocas. Mi carta para ti es para denunciarte ante la opinión pública por haber sido el cáncer de mi patria Leonesa. Que los del PP y los del PSOE vayan contra León lo entiendo. Siempre lo han hecho. Pero tú, mandamás putativo de esas que fueron Sagradas siglas leonesistas que acojonaban al enemigo político, tú ¿Qué has hecho con el Leonesismo? ¿Qué has hecho con le herencia reivindicativa que tantas gentes depositaron en el proyecto Leonesista? Te lo voy a decir yo: entregarlo, regalarlo envuelto en tu cobardía personal y adornado con tu hedonismo vital y tu estúpido narcisismo político.Si al Alcalde le taché de mera casualidad política, a ti te califico de trepador y cortesano. Siempre con cara de yo no fui y liando al personal con bobaditas que esconden enormes traiciones a ideas y personas que paso a relatarte, sin agotar el elenco ¿eh? Que hay para varias cartas, especialmente la última que te pienso dedicar.
Te acuso públicamente:
1 – Habéis destrozado (tú y esos cuatro chulitos que te quedan) la ilusión de muchos Leonesistas que vieron en tu Partido (en ti no pudieron ver nada, votaron a unas otrora prestigiosas siglas) la continuación de la reivindicación leonesa de León, su Autonomía, su identidad y una gestión diferenciada y reivindicativa.
2 – Has permitido, como vicenada que te llaman ahora y has sido, que pasara la gran oportunidad de la celebración del 1.100 aniversario del Reino de León sin pena ni gloria, injuriado y explotado por los enemigos de ese Reino, PP y PSOE, y ante tu cedente y estúpida actitud política.
3 – Has echado a cientos de personas, que tenían familia (la tuya no es más importante que la de ellos) a la calle. Sí, los habéis despedido para privatizar servicios que ahora cuestan el doble y ocupan a la mitad de personas. Explícaselo, a ellos y a los ciudadanos.
4 – Has sido cómplice de todas las barbaridades de la ordenación urbana de esta Ciudad y todavía no sabemos si eres de los del tranvía o estás en contra. Siempre estás de costado.
5 – Todo lo que olía a Leonesismo ejerciente lo posponías en aras a tu pacto de gobierno con el enemigo. No dejes de leer mi carta al Alcalde porque yo ya he pedido perdón por poner a ese inútil en la máxima responsabilidad Ciudadana durante un año y pico.
Javier Chamorro, vendiendo el leonesismo al PSOE para ser un Vicenada muy bien pagado.
6 – Tuviste la oportunidad de otorgar al Leonesismo el primer Alcalde de su historia y tu cobardía y comodidad, y quizás tus limitaciones, te lo impidieron. Era mejor ser el segundo, el vicenada. Y ahora nos cuentas que ya estás preparado, que esta vez sí. ¿por qué hemos de creerte cuando ya tenemos la experiencia y va a depender en todo caso de la matemática democrática? Además no sé si te has dado cuenta de que, para ser Alcalde los Ciudadanos te tienen que votar para Concejal y no creo que esta vez lo hagan. Has hecho demasiado daño, a León y al Leonesismo.
7 – Has gastado más fuerzas en echar compañeros del Partido que en pelear contra el adversario político, que estaba, en todo caso fuera del Leonesismo. Sin embargo conservas a tu lado a quienes han sido condenados por agredir a militantes o a quienes cobran sueldos sin ir a trabajar y, encima, dependen de tu compañera la granjera de “farmville”. Esos son tus grandes compañeros de viaje político. Me da vergüenza pensar lo que fue ese Partido y lo que es. Y encima presumes de “haberte cargado” a gentes importantes de tu Partido hasta quedarte solo. Bueno, yo me fui, quizás intuía ya tus malas artes y tu poca enjundia.
8 – Has votado a favor de la ruina anunciada de la Caja, solo a cambio de un puesto en el Consejo de Administración y otro en la comisión de control para Melchor Moreno. Pero ¿qué habrá controlado este…? Eres uno de los autores de la destrucción de puestos de trabajo y la pérdida de centralidad financiera de León. Ya sé que me odias pero, cuando yo intervenía en las Asambleas ¿por qué no me apoyabais los de tu Partido? Yo solo advertía de los peligros que luego se han hecho realidad… ¡Ah! Que tú también habías hecho un pacto con el ladrillero ilustrado ¿eh? Pues dilo. Solo respetas los pactos con los enemigos del Leonesismo. Yo voté siempre en contra, en todas las asambleas y con mis razones por delante y el PAL no pactó ni con ladrilleros ni con enemigos acrisolados de León. TU VOTASTE CON ELLOS.
9 – Me has insultado en la radio, en casi todos los medios de comunicación. Jamás has tenido el valor de decírmelo a mí. Siempre por detrás. Has dicho que era un cadáver político y otras cosas que prefiero dilucidarlas en otras instancias porque ahora la gente ya se va liberando de vuestro régimen de terror y me van contando cosas, y me dicen que están dispuestos a decirlo donde sea y, de momento, ya lo han dicho ante un notario. Y tú, para hablar de mí, de mi personalidad, de mi honradez, te tienes que lavar la boca con jabón de lagarto, Panoli.
Y empieza por no ser tan mentiroso y, cuando te pregunten en la radio cuanto ganas, dilo, como decías, por pura codicia y envidia lo que ganábamos los demás. Confiesa lo que ganas, no digas que no te acuerdas. Diles a los que despediste
que, entre unas cosas y otras, te levantas al mes más de 8.000 euros mientras muchos de ellos han tenido que entregar su casa al banco porque se te ocurrió un día despedirles. Ya ves, yo esto te lo digo públicamente, no a traición y en los bares como hacías tú conmigo. Cobarde.
Diles a todos quien paga tu teléfono móvil, cuanto gastas, qué viajes has hecho a cuenta de los leoneses. Y de paso buscas mis facturas por esos conceptos y las enseñas también, que tu jefe no debe encontrarlas.
Esta no ha de ser más que una mera reseña de las cartas que he de dedicarte, me contestes o no. Todavía me quedan muchas cosas tuyas que contarle a los ciudadanos para que te valoren en tu justa medida.
En todo caso, te reto a un debate público, en la tele o en el palacio de los deportes.
¡A que no aceptas con cualquier pretexto! ¿Y tú vas a defender causa alguna y menos la causa leonesista que requiere sacar el zapato de vez en cuando aunque algunos no te entiendan?
Lo que más me duele es que una vez, quizás porque siempre estás (y estabas) de lado, te llevé conmigo en una lista que obtuvo enorme representación y relevancia política.
Al final, como siempre, la culpa es de quien puso buena fe, no del llorón traicionero que cabalga siempre al amparo de la insidia. En fin, la culpa, tu culpa, la asumo yo, como siempre. Pero es que hasta para asumir culpas y errores hay que ser valiente y ya sabes que a eso no me gana nadie y menos, mucho menos, tú.

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