Tuve la ocasión de saborear el chocolate a la taza hecho en un pequeño pueblo de la provincia de Zamora, llamado Vezdemarbán, es delicioso y además no pertenece a estas multinacionales que lo engullen todo, precisamente se distingue por ser todo lo contrario, por tener un “tueste especial”.
Ahora bien, cuando vi el envoltorio me impresionó su diseño, debido a la originalidad que te lleva a tiempos pasados y aunque no fui capaz de adivinar cuando se realizó su diseño, es evidente que corresponde a otra época, a esos tiempos pretéritos de la televisión en blanco y negro o a las escuelas de los pueblos repletas de niños y niñas.
Tampoco la amable persona que me invitó a una taza de éste chocolate, pudo desvelar desde cuando lo tenía en casa, quizá llevaba años pero tampoco me importó que careciera de fecha de caducidad en el envoltorio, pues su sabor exquisito delataba su perfecto estado.
Era una de esas mañanas grises y lluviosas, en las que el abrigo de un chocolate caliente, es el mejor remedio para comenzar el día con buen pie, y ese recuerdo, un refugio de mi propio bienestar.
| Un exquisito chocolate |
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