No hay día que éste dictador no se esfuerce por salir a escena con el número de la cabra, el problema es el de siempre como buen opresor que es, si alguien no sigue el dictado de sus caprichos lo embarga, o lo mete en la carcel... y todo ello con el show televisivo con una arenga de incondicionales previamente adiestrados para seguir el son de su música.
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