Cuando alguien se dispone a pisar un aeropuerto en fechas señaladas, los sudores se apoderan de esa persona, pues los viajes en avión son preparados a conciencia con mucha antelación, la gente hace su viaje, es la ocasión que tiene de reunirse con los suyos…
Los viajeros y viajeras se cargan de paciencia para afrontar tener que estar horas antes en el aeropuerto, rezan para no perder enlaces en otros aeropuertos; se mentalizan para “desnudarse” ante la autoridad establecida… todos esos trastornos son admitidos porqué hacer realidad ese deseo lo compensa.
El problema se presenta cuando surgen imprevistos que ya no puede resolver uno mismo. Es aquí donde entran en juego los pilotos o los controladores aéreos. Colectivos éstos, que no gozan de simpatía entre la ciudadanía, de hecho, sus familiares tratarán de esconder la profesión de éstos por estar entre las más defenestradas (junto a políticos o curas).
La información que llega con fuerza, yo diría que la única información que llega a la ciudadanía es que los controladores son unos caprichosos privilegiados que no dan un palo al agua y pueden llegar a ganar varios cientos de miles de euros en un año, que es naturalmente desproporcionado, pero que es lo que éste gobierno ha propiciado. No queriendo resolver el problema de raíz, que no es otro que las numerosísimas horas extras que éste colectivo está obligado a realizar por una inadmisible falta de personal.
Aumentar el número de plazas de empleo público para éste puesto, reduciría el número de horas extraordinarias, principal concepto en la nómina de los controladores, que tienen que hacer obligadas, y principal propuesta de éste colectivo. A cambio el gobierno dirige la Empresa a base de decretazos; órdenes ministeriales… y finalmente con el ejército.
Los controladores son una cabeza de turco más para despejar el horizonte al que quieren arribar con estas medidas, que no es otro que intentar “demostrar” que lo público no funciona y que privatizar es la única solución.
Con la escandalera producida ya nadie se atreve a responsabilizar a éste gobierno de su nefasta gestión y mucho menos de alzar la voz sobre la privatización de los aeropuertos rentables, Barajas y el Prat, porqué otros aeropuertos como el de León, altamente deficitarios y sin ninguna utilidad, muy a nuestro pesar seguirán siendo sustentados por el dinero de todos los españoles.
 |
| A golpe de ejercito :-) |