Resulta una contrariedad que en éste tiempo de crisis, a los trabajadores y trabajadoras de FEVE se les reduzca casi un 5% de sueldo mientras ésta misma empresa, presidida por el Sr. Villalba, se dedique a reformar la estación de La Vecilla tres veces en poco más de dos años para dejarla como estaba.
En la primera reforma, se establece un cierre perimetral, eliminado así, el paso entrevías para peatones, se justificó dicha actuación esgrimiendo la peligrosidad de éste paso. Además se implantó un control de accesos que ya carecía de sentido. En la segunda, se cambia el color de la estación, eligiendo cómo color corporativo, un amarillo típico de los dibujos animados de los Simpson. Y finalmente, ésta última reforma que tienen a bien inaugurar, se eliminan vallas anteriormente colocadas, se vuelve a cambiar el color de la estación, se coloca granito, cristal (de los gordos), adoquines, un par de paneles con la leyenda “FEVE les desea… feliz destino” plantados en mitad del andén… ¡y esto ya es motivo suficiente para inaugurarlo con ágape incluido! ¿¿¿??? El único objetivo de ésta última remodelación: la destrucción de todo lo construido en las otras dos reformas.
Al final de las tres reformas, todo está como al principio: el control de accesos está cómo si no estuviera y lo que es peor, se genera un paso peligroso sobre las vías, con la diferencia que FEVE ya ha dilapidado ¿100.000€, 200.000€,300.000€, 400.000€, 500.000€…? ¿Quién sabe cuánto? Lo que sí está claro, es que los trabajadores y trabajadoras de FEVE hemos contribuido para obras absurdas como ésta en un 5%.
La última actuación de crear un paso peatonal que cruce las vías, contradice las actuaciones que se están llevando a cabo en todas las ciudades y pueblos, que tratan de suprimirlos. Incomprensiblemente en éste caso se fomenta, con el consiguiente riesgo. No son pocos los trágicos accidentes que ya ha habido, algunos cercanos, y parece que no se aprende de ellos. Hay otras formulas que son perfectamente aplicables a La Vecilla y que garantizarían la seguridad de todos, por lo qué nunca se debería haber inaugurado éste paso.
El sinsentido llega al extremo, que mientras el Sr. Ministro de Fomento anuncia que no puede sostener líneas férreas deficitarias, otros en La Vecilla tienen la osadía de inaugurar un despilfarro. ¿Alguien se atreve a explicarlo?
En la primera reforma, se establece un cierre perimetral, eliminado así, el paso entrevías para peatones, se justificó dicha actuación esgrimiendo la peligrosidad de éste paso. Además se implantó un control de accesos que ya carecía de sentido. En la segunda, se cambia el color de la estación, eligiendo cómo color corporativo, un amarillo típico de los dibujos animados de los Simpson. Y finalmente, ésta última reforma que tienen a bien inaugurar, se eliminan vallas anteriormente colocadas, se vuelve a cambiar el color de la estación, se coloca granito, cristal (de los gordos), adoquines, un par de paneles con la leyenda “FEVE les desea… feliz destino” plantados en mitad del andén… ¡y esto ya es motivo suficiente para inaugurarlo con ágape incluido! ¿¿¿??? El único objetivo de ésta última remodelación: la destrucción de todo lo construido en las otras dos reformas.
Al final de las tres reformas, todo está como al principio: el control de accesos está cómo si no estuviera y lo que es peor, se genera un paso peligroso sobre las vías, con la diferencia que FEVE ya ha dilapidado ¿100.000€, 200.000€,300.000€, 400.000€, 500.000€…? ¿Quién sabe cuánto? Lo que sí está claro, es que los trabajadores y trabajadoras de FEVE hemos contribuido para obras absurdas como ésta en un 5%.
La última actuación de crear un paso peatonal que cruce las vías, contradice las actuaciones que se están llevando a cabo en todas las ciudades y pueblos, que tratan de suprimirlos. Incomprensiblemente en éste caso se fomenta, con el consiguiente riesgo. No son pocos los trágicos accidentes que ya ha habido, algunos cercanos, y parece que no se aprende de ellos. Hay otras formulas que son perfectamente aplicables a La Vecilla y que garantizarían la seguridad de todos, por lo qué nunca se debería haber inaugurado éste paso.
El sinsentido llega al extremo, que mientras el Sr. Ministro de Fomento anuncia que no puede sostener líneas férreas deficitarias, otros en La Vecilla tienen la osadía de inaugurar un despilfarro. ¿Alguien se atreve a explicarlo?


