Algún sindicalista gritó ¡Huelga va! con meses de antelación como quien quiere anunciar las fiestas del pueblo para el año siguiente. Ya tocaba hacer una ridícula obra de teatro en forma de huelga, aunque a alguno le supusiera “una gran putada”, pues tenía que justificar ante sus acólitos el crucero de superlujo en el Báltico.
No podían hacer huelga antes de la aprobación del Real Decreto porqué eso podría haber tenido su efecto en contra del nefasto Zapatero; Tampoco podían hacer la NO huelga por los millones de parados que en ésta legislatura se han ido al paro y no han vuelto a encontrar trabajo… Por supuesto, tampoco podrían haber dejado la huelga para más adelante pues se hubieran encontrado con la reforma de las pensiones, y haciéndola ahora, se aseguran la ausencia de movilización cuando vuelva a haber recortes.
Ésta NO huelga ha sido un contubernio perfectamente orquestado para no cargar el desastre social que está practicando Zapatero y, a su vez, salvar los muebles de los sindicatos, ya que por un lado, ninguna comparecencia de los sindicatos institucionales ha sido en contra de Zapatero sin embargo pretendían cargar veladamente las tintas sobre la oposición, y por el otro, el gobierno le hace ojitos a la huelga estableciendo unos servicios mínimos minimísimos. Cómo buen ejemplo está el de la capital leonesa, en la que suprimieron todos los autobuses y crearon un bus en servicio especial que circulaba desde el centro de la ciudad al complejo hospitalario, sin paradas intermedias, cada media hora. A lo que podríamos añadir otros servicios como FEVE, Renfe… que fueron suprimidos en la mayoría de sus frecuencias.
Con todo ésto ya ha pasado la huelga y que nos queda ahora… ver a uno de los sindicalistas que come con 5 tenedores en restaurantes de 7, mostrando su amor y cariño el día después de la huelga en la radio amiga ¿dónde sino? Nos queda que en el pasado mes de septiembre se haya incrementado el paro en más de 48.000 personas, sin que la reforma laboral lo haya impedido. Nos queda que estos sindicatos institucionalizados sigan llenando sus arcas de prebendas públicas mientras sestean, y los trabajadores y trabajadoras queden a los pies del desempleo.
Por tanto, se deduce que una reforma sindical es más necesaria que una reforma laboral, pero claro está, esto no resulta atractivo para éstos que se hacen llamar “representantes” y son en realidad unos chupócteros, pues no hay mejor fórmula que la actual, para elevar sus intereses espurios , esos que regularmente se jactan en manifestar (como que han metido al sobrino) y lo utilizan como reclamo para algunos trabajadores y trabajadoras, cuando en realidad están haciendo un daño atroz a los trabajadores y trabajadoras y por tanto es un descrédito para las todas las organizaciones sindicales.
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| Un beso cualquiera jejeje. |

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