He visto a éste presidente del gobierno deambular mentalmente desde el primer día que llegó a la Moncloa, incluso antes, con aires de grandeza trataba de cambiar el mundo con experimentos extraños, repletos de parafernalia que no han llegado a nada, como aquella ocurrencia que lideró llamada: Alianza de Civilizaciones, con compañeros de viaje como Irán o Turquía, ambos países con un negro historial en la falta de respeto a los derechos humanos, de ésta manera, su supuesto buenismo le sirvió para salir en una foto y pronunciar su discurso laxo. Transcurridos tres años, el tiempo, ese juez inequívoco e incorruptible, dictamina sentencia y sin duda no sale bien parado.
Son ya varios los años instalado en el desgobierno y sus decisiones han sido (casi)todas erróneas y a los responsables siempre los busca muy lejos de su entorno. Comenzó por negar la crisis y para demostrarlo aseguró que el pleno empleo era un hecho bajo su gobierno, son ya varios los Ministros de Trabajo, o de Paro (según se mire) que han pasado por sus manos y como pañuelos de papel están siendo usados. 4.000.000 de parados/as sin contar los/as que están en cursos, subsidios… ¿y esto es todo lo que se puede hacer? No claro, lo más fácil es tomar medidas como reducir el sueldo a los funcionarios y empleados públicos. Sin embargo el cobrará la pensión máxima el resto de su vida, y junto a él, diputados/as que han estado unos pocos años percibirán la máxima el resto de su vida. Mientras a los demás, nos quiere instaurar la edad de jubilación a los 67 años.
Da igual el ministerio que toquemos, es muy difícil encontrar unas actuaciones que hayan creado más soluciones que problemas: ley de economía sostenible; el coche eléctrico; el bar faisán… y otras, que en sí mismas no sirvan para otra cosa que no sea poner un Ministro/a para que cobre un sueldo como el de vivienda.
Todas éstas iniciativas son simplemente un titular para la prensa amiga, que se autodestruye con el cambio de fecha en el calendario, pues al día siguiente son desmentidas por él mismo o el propio trascurrir de los acontecimientos. Sobre éste aspecto y de una forma amplia hay que distinguir los bandazos que ha dado el gobierno de Zapatero. En una primera etapa presumía de que nunca recortaría los derechos sociales y siguiendo su tradición, cambió de rumbo y puso en marcha la segadora. Mientras los sindicatos institucionales le hacen una “no huelga general” acusando de toda ésta situación a las “políticas neoliberales europeas” y con la boca pequeña contra la reforma laboral promovida por Zapatero.
Los tumbos y vacilaciones exteriorizan la incompetencia de éste mal presidente que ha (des)gobernado un país, despojándolo para vestir su propia vanidad, ésa que trata de enmascarar detrás de una piel de cordero. Esa falsedad ha sido reafirmada cada día y la historia lo recordará como uno de los peores presidentes de España.
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| Todo un capitan |

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