martes, 28 de septiembre de 2010

De la lapidación a la horca.

Sakineh Mohammadi Ashtiani ha vuelto a sufrir en sus carnes una segunda sentencia de muerte. El sistema judicial iraní está empeñado en ejecutar a ésta mujer, no lo han conseguido lapidándola  y ahora lo intentarán con la horca. En éste punto, el modelo judicial iraní ha demostrado que no  garantiza la misma defensa a los hombres que a las mujeres. Es injusto desde su propia concepción y la forma de llevarlo a cabo es igualmente injusta. Primero se la condena a morir lapidada y debido a la presión internacional, no la han hecho y ahora tratan de ahorcarla, quizá el gobierno iraní imagine que ésta fórmula de ejecución es más aceptada internacionalmente y le resulte más fácil. El gobierno iraní sólo quiere demostrar quién manda en Irán.

La forma de llevar a cabo la justicia en Irán, con métodos como la lapidación, es simplemente inaceptable.  A la par, está el fondo de la misma, en la que practica la discriminación de la mujer. Ambos son aspectos que deben ser modificados y, claro está, desde la comunidad internacional se debe actuar.

Sakineh se ha convertido, sin desearlo, en el centro del debate de la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, y en particular en los países islámicos. Para todos es una carrera contra reloj para salvar la vida de ésta mujer y cambiar el fondo de ésta dramática realidad para conseguir, a su vez, modificar la vida de otras muchas mujeres.



La vida de una mujer pendiente de un hilo.

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