martes, 3 de agosto de 2010

La estupidez de cumplir 18.

Cumplir hoy la mayoría de edad en occidente, no es sinónimo de madurez, pues a pesar de los títulos que son otorgados, como poder beber alcohol de cualquier graduación u obtener el carné de conducir, la mentalidad y el consiguiente comportamiento siguen siendo acordes al de un adolescente.

Los factores principales que originan ésta dilatación del periodo adolescente son, por un lado, la propia acomodación del individuo en esa etapa de irresponsabilidad y, por otro, los padres que comparten y consienten esa ineptitud. Los adolescentes chantajean con frecuencia a sus progenitores tratando de convencerles de que no son unos niños para salir de casa con unos euros que han reclamado a sus padres y volver a las 5 de la mañana cualquier día tras irse de fiesta. Otra cosa muy distinta es pedirles que al día siguiente se levanten para hacer las tareas del hogar, eso ya es más complicado: planchar, cocinar… eso forma parte del mundo de los adultos. Son adolescentes-maduros de sube y baja, de posicionarse de un lado o de otro según corresponda, algo que sin duda les podría resultar muy útil en un futuro si se dedicasen a la política, pero que no es nada recomendable.

Tampoco sería justo aceptar que todos los males de nuestros “adolescentes” son responsabilidad de los padres, todos los componentes de ésta sociedad tienen su carga: familiares; educadores; amigos… e incluso políticos, que como sinvergüenzas que muchos de ellos son, no dudan en enviar una carta felicitando a todos los jóvenes su decimo octavo cumpleaños, en un acto deleznable se les ocurre la mágica idea de enviar una felicitación de cumpleaños como si de un amigo se tratara y la pregunta es ¿para qué se hace eso? Me parece impensable que una persona que no te conoce te envíe una felicitación y vuelvo a insistir ¿para qué? La única explicación, que aunque retorcida, tiene tintes de realista es pretender dar a conocer el nombre del alcalde o alcaldesa de turno al votante aprovechando ese puesto de privilegio para derrochar  dinero que no es de él , como bien dice un buen amigo mío, con la cara de otro me pego yo con cualquiera, y los políticos que tienen la llave de la despensa suelen utilizarla para su propio beneficio, caminando en el filo de la ilegalidad y por supuesto en el campo de  la inmoralidad, gastarse el dinero para “lucimiento ”propio. Los políticos saben que ser conocido es indispensable para ser elegido y aprovechan cualquier oportunidad, por ridícula que sea, para salir en la foto.

Los jóvenes de hoy no lo tienen fácil para salir adelante, se agarran a la burbuja de la adolescencia para sentirse protegidos y lo que consiguen es convertirse  en esclavos.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada