domingo, 14 de febrero de 2010

Los políticos, nuestra cruz.

Siempre he pensado que es el tiempo quien sitúa a cada persona en su lugar, si bien es cierto que resulta inverosímil ver cumplida ésta máxima pues no es difícil ver como en la sociedad actual, aunque en realidad esto siempre ha sido así, existe un número nada despreciable de personas que han conseguido “llegar a lo máximo” siguiendo, claro está, los cánones establecidos hoy en día para “triunfar” que o mucho me equivoco o se acercan considerablemente  a los 7 pecados capitales: Avaricia, gula, pereza, soberbia, lujuria, ira y envidia.  consiguiendo de ésta forma el reconocimiento social.

El problema que surge con éste modelo establecido es que su logro es a costa del sufrimiento de los demás y te condena a ti mismo a la esclavitud de sus normas, cercenando las aspiraciones loables y legítimas para lograr personas libres y justas, de ésta forma se obtendría una sociedad más equitativa.

Los políticos intentan legislarlo (casi)todo para que de una forma o de otra estés encadenado a su esclavitud, legislando hasta el absurdo dando prebendas a diestro y siniestro pero eso sí, siendo conscientes de quien es el destinatario final, pues ese es el pesebre. Se plantean imponer lo irracional como la temperatura a la que tienes que regular la calefacción. El cúmulo de gilipolleces tiene un fin perfectamente definido. Ahí está, por ejemplo, el canon digital por el que pagas al comprar un CD virgen, en el que podrás grabar las fotos del tío de Argentina y pagar a los “comunistas de La Moraleja”. Los tentáculos de los políticos se extienden a lo largo y ancho de sus pesebres públicos (empresas públicas) en las que tienen la potestad para designar los miles de altos cargos que hay, para compensar los servicios prestados. Por supuesto no les duelen prendas en comer el tarro impunemente por medio de la publicidad institucional o repartir el periódico (Público)  masivamente,  (afín al  gobierno establecido) a lo largo y ancho de toda la red ferroviaria de ancho métrico española (FEVE), en plena efervescencia electoral se repartían cientos de periódicos gratuitamente cada día por todas las estaciones. Por supuesto esa imagen “impoluta” hay que alimentarla haciendo ver que los otros son mucho peor que los nuestros, éste es uno de los factores clave en cualquier contienda electoral.
No se plantean ni por lo más remoto modificar ése, su estatus “privilegiado” de pequeños reyezuelos que no dudan en prostituir cualquier resquicio de talento que pudieran tener. La inmensa mayoría son políticos “profesionales” pues nada más que ir en las listas electorales han realizado en su vida, de esa dependencia emana su docilidad, como margaritos al viento. Intentan y además logran crear unas derechos de pernada con lo que, por ejemplo,  con 7 años de diputados obtienen la pensión máxima de jubilación. Se permiten hacer leyes a su antojo, discriminatorias para el resto de los estigmatizados mortales que cada día se levantan en busca de un trabajo y así un año tras otro hasta que son ya viejos y sin embargo ellos (los políticos) ni tan siquiera tienen que asistir a su trabajo, lamentable es el hemiciclo del congreso vacio. Sin embargo te dicen que tienes que trabajar hasta los 67 ¿y ellos?
Se pueden permitir el lujo de arruinar un país y sin embargo no tienen responsabilidad ninguna y además pueden vender la moto de las cosas que han hecho: TODO A COSTA DEL DEFICIT y el que venga detrás que lo pague.

3 comentarios:

  1. Tus últimas 10 líneas han sido lo mejor, totalmente BRUTAL Y PERFECTO. Atajo de ladrones!!

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  2. Maribel Escobar López17 de febrero de 2010 09:49

    Me ha gustado encontrarte por estos andurriales Un saludo afectuoso.

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  3. Que vergüenza ni que vergüenza, si NI la tuvieron Ni se espera que la tengan, estos sí que son la generación NI NI.
    Por favor no cuentes a nadie que tu empresa te facilita la distracción en el puesto de trabajo regalándote el panfleto PUBLICO (en la antigua URSS existía el PRAVDA, estos no son menos) y como algunos a media mañana estaban de brazos cruzados, les pusieron también EL PAIS para que se entretengan y les sigan votando mientras se tocan los guevos a dos manos, pero no se lo contéis a nadie.
    Que vergüenza ni que vergüenza.

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