El presidente de Venezuela, ese hombre de personalidad dictatorial, es el mayor problema de Venezuela pues gobierna despóticamente laminando la libertad y llevando a su pueblo a la ruina. Hombre que cacarea como una gallina, que da pan duro a un pobre y quiere mostrar al mundo que ha quitado el hambre a todo un país, valiente cobarde que sentado en su montaña de oro divisa todo el mal que ha caído sobre su país como si el mismo Lucifer estuviera regocijándose de sus fechorías, excitado desde su atalaya de poder, ganado bajo la represión a las personas que deciden mostrar reprobación a su política, esa política propia de regímenes totalitarios, conformados en tiempos pretéritos en la que el objetivo de los súbditos era sobrevivir.
Su ventana al mundo son los medios de comunicación afines a su interesada causa, aduladores o temerosos a la apisonadora de Chávez, su expresión máxima es el famoso “aló presidente”, desde el que Chávez anuncia su palabra, como el mejor telepredicador que se precie, dicta sentencia sobre el bien y el mal como si hubiera sido tocado por dios, es capaz de dar el cielo o condenar al infierno a cualquiera. Iluminado, cree el estar cuando lo único que tiene en su mente es tormento que quiere extender a todo un país, a todo el mundo.
Trata de ocultar sus torpezas por medio de la mano dura y buscando siempre un enemigo, dentro y fuera de su país, para justificar los desarreglos que tiene montados. Los venezolanos tienen recortes de electricidad, agua y luz sin embargo están sobre una bolsa de petróleo que les reporta ingentes ganancias, que no se destinan precisamente en beneficio de los venezolanos.
No duda, ni por un segundo, en aparecer en televisión ordenando a un alcalde la expropiación de inmuebles alegando ridículos motivos. Él como déspota que es, tiene que demostrar que sus decisiones son irreflexivas. Se creé un conquistador y que su pueblo es su títere, y en el mismo lote coloca sus propiedades, de las que puede disponer a su antojo.
¡¡¡Exprópiese!!! Mientras el séquito que le sigue fielmente (quizá por miedo) elogia tal decisión ¿Habrán pensado lo que aplaudían? ¿Si fuera su casa también lo aplaudirían?... Quizá los seguidores de Chávez, todos ellos ataviados con camiseta roja, especulan con lo bueno que es repartir la riqueza como quien roba una piruleta a un niño. Nunca ellos podrán sentirse parte de un hogar porqué no podrán escapar a la arbitrariedad de su tirano presidente.
Los tiranos luchan por expropiar la libertad de expresión pues ella puede derrocarles fácilmente. Éstos déspotas crean un estado opresor paralelo para liquidar cualquier resquicio de libertad, atemorizar a los ciudadanos, generar la idea de que todos los males son ajenos a su dictador y que, por supuesto, el dictador es el único salvador. Cuando en realidad un dictador es quien lastra cualquier resquicio de bienestar.
http://www.youtube.com/watch?v=K8kIP5BsSPg
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