Tildando cualquier declaración en los medios de comunicación como “presunta”, se puede atribuir a cualquier persona cualquier hecho o actuación, por negra que ésta sea, ya que bajo ésta premisa no se rompe la presunción de inocencia. Al amparo de ésta pirueta legal, se publicó la noticia recientemente aparecida en los medios de comunicación nacionales, que se abría con el título: “Educación propone cambiar de grupo y de profesores a alumnos que supuestamente amenazaron a una”. Las amenazas atribuidas a cuatro alumnos fueron las de violar y matar a una profesora.
La solución aportada por la Delegación Provincial (da igual de que provincia) es la de cambiar de grupo y profesores a los cuatro alumnos además del consabido apoyo moral y psicológico que en éstos casos siempre se tiene a bien. Termina la noticia sentando cátedra al afirmar: “en educación los problemas hay que resolverlos al estilo educativo”
La forma establecida y POLÍTICAmente correcta de lamentar unos deplorables hechos es ya producida en masa y como si de una cadena de montaje se tratara se establecen minutos de silencio, comunicados de repulsa, lazos de colorines, pintarse las manos, manifestaciones… que si nacieran desde el corazón y la propia coherencia bien estarían, pero no nacen en el corazón, nacen en la bilis del interés mezquino que busca una foto o pensando en el titular, queriendo demostrar una gran empatía con la víctima, pero nada más lejos con la realidad, pues ese sentimiento dura lo mismo que un titular en la prensa o el flash de una cámara de fotos, para que luego ahí se pudra la víctima.
En éste caso es curioso que unos alumnos sean capaces de amenazar a una profesora diciendo que la van a matar y que la van a violar mientras los responsables de la Delegación Provincial de Educación asumiendo implícitamente la denuncia de la profesora optan por tomar una medida “al estilo educativo”. Es difícil ver cómo se repara el daño causado a ésta mujer con la medida al estilo educativo, y mucho menos la “reeducación” de éstos alumnos. Tristemente lo único que se plantea es trasladar el problema al siguiente profesor o profesora que imparta clases a esos alumnos.
El sistema educativo debe garantizar la educación en el sentido más amplio de la palabra, ya que de nada sirve que el propio sistema forme fontaneros que conozcan la unión de dos tubos de plástico, sino han aprendido las normas de respeto a los demás. El actual sistema educativo “procura” formar en los aspectos técnicos y deja de lado las virtudes o valores que realmente hacen girar éste mundo, en una huida absurda hacia el abismo se aferra a reducirla a una asignatura (educación para la ciudadanía, que hoy no toca valorar) como si de una materia más se tratara como matemáticas, geografía, historia... Haciendo de la formación humana una actitud, una conducta separada del propio ser, ese tristemente es “el sistema educativo” al que estamos sometidos y con el que estamos abocados al fracaso.
Muy acertado el artículo tocayo. Un saludo.
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