El consistorio leones está empecinado en llevar a cabo la construcción de una línea de tranvía como obra estrella en ésta legislatura. Bajo el auspicio del desarrollo sostenible se quiere justificar dicho modelo de transporte público, se quieren mostrar las bazas de medio de transporte moderno, silencioso y como no puede ser de otro modo: ecológico. Todo ello, en un principio se iba a llevar a cabo con el desembolso por parte del ayuntamiento leonés de 240 millones de euros, a pagar en cómodos plazos durante 40 años (seguramente será muchísimo más dinero). Para justificar dichos números para una sola línea se hace un estudio y para que los ciudadanos sean conscientes de tan “magnífica” gestión, se muestra un modelo de tranvía en la plaza de Mayor vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. En los medios de comunicación enseñan repetidamente la ilusión óptica del tranvía por las calles leonesas.
Se habla de sostenibilidad y resulta que la línea de tranvía transcurriría por la puerta de los cuatro centros comerciales que hay en la capital leonesa, debe ser que la sostenibilidad es para el conjunto de los centros comerciales. Se dice que es silencioso y moderno ¿alguien piensa que por ser silencioso o moderno la gente se va a subir en tropel? ¿En una ciudad de 135.000 habitantes se justifica la inversión en dicho modelo de transporte? Hay que recordar que la única empresa participante en el concurso para la ejecución y explotación del tranvía, ¡¡¡no ha aceptado su propio estudio de viabilidad!!! Sin embargo, una concejala del ayuntamiento leonés aludía a adelantarnos al futuro para justificar el tranvía, por esa regla de tres: que se construya el suburbano entre Villasinta y Ribaseca, pues también sería una opción de futuro para cuando León capital tenga 1.500.000 habitantes y podamos optar a las Olimpiadas de invierno allá por el 3022.
Las distancias que existen en León son los suficientemente pequeñas como para hacer la mayoría de los trayectos andando. Con una red de autobuses urbanos eficiente se cumpliría con las expectativas y en caso de especial demanda en algún trayecto concreto se podría crear un carril bus y taxis, lo que es sin duda una opción más razonable.
En el establecimiento de prioridades León, sin duda, tiene problemas más acuciantes que afrontar, como el pago de deudas a acreedores de “considerable” antigüedad. En éste momento el Ayuntamiento leonés está endeudado hasta las cejas y piensa en despilfarrar el dinero. Mientras en Valladolid se piensa en crear un polo industrial del coche eléctrico. Algunos no pasaran de zoquetes aunque tengan tranvía.
El triquitran

