En el siglo XXI los castigos morales no se realizan bajo una lluvia de piedras lanzadas por la multitud enfervorizada por miedo a perder la condición de progre, pero eso no significa que el objetivo final sea el mismo en cualquiera de ambos casos.
Abel es una persona que a lo largo de su vida política ha creado muchos amigos y enemigos, dentro y fuera de su grupo parlamentario pues sus convicciones leonesistas van mucho más allá de la mayoría de las personas que creen en el “leonesimo” como opción política. Su compromiso ideológico no es el de un arribista que al no tener cabida en su primera opción hubiera tenido que pasar a un segundo o tercer plato... Esa enérgica forma de ser ha generado tensiones en su partido y en el de enfrente. Siendo, por tanto, un elemento subersivo e incomodo para todos. En éstos casos el sistema establece la búsqueda fundada o infundada de un “delito” que genere la suficiente alarma social para que tenga que decir por sus propios medios: adios.
Llionpedia fue el delito, una enciclopedia en que cada uno puede escribir dándose de alta, al igual que alguien puede publicar videos en YouTube. Los contenidos son publicados por los propios usuarios siendo IMPOSIBLE que sean controlados por el administrador. Ejemplos hay muchos, hoy es el de Ramoncín que aludiendo unos videos publicados en YouTube por “el jueves” que consideraba insultantes para su persona fueron denunciados y la compañía responsable de YouTube borró los videos inmediatamente, y final del problema. En el caso de la Llionpedia fue un artículo cuyo contenido desconozco y que el Ministerio Fiscal no consideró que fuera constitutivo de delito alguno, pero eso ya daba igual pues Abel ya estaba sentenciado por los titulares de todos los medios de comunicación y políticos de todos signo. Por supuesto no se ha dado a conocer, ni tan siquiera, quien ha sido el autor de dicho artículo; por supuesto él no era el encargado de administrar la página; por supuesto él no era el responsable de las opiniones o contenidos vertidos en esa página de Internet. El peso de la realidad y de la justicia ya daba igual pues lo que se trataba era mostrar a la sociedad leonesa una imagen monstruosa de Abel para lapidarlo y lo han conseguido.
En puridad se debe destituir a alguien tan solo (que no solamente) demostrando su incapacidad para la gestión pública, pero obviamente éste aspecto no es sencillo de acometer pues se tendría que aplicar la autoridad, pero como ésta es moral, nadie se atreve a llevar a cabo sin que a uno le puedan ver sus propias vergüenzas.
No estoy de acuerdo contigo, querido Escobar, ya que tus opiniones las expresas desde el lado ciudadano, cosa que Abel Pardo no es. Tiene un cargo político, público. Y desde ese cargo inició un proyecto llamado Llionpedia que se supone que iba a potenciar la cultura leonesa, su cultura leonesa. Desde el primer momento que este señor saca a la luz este proyecto como algo creado por él, por su equipo, es responsable de lo que ocurre dentro de la web. Y más, si desde esta página, creada y pagada por el Ayuntamiento de León, con dinero público, se potencias ideas despectivas, xenófobas y racistas hacia sectores de la sociedad.
ResponderSuprimirPero también puede ser una manera de conseguir que un personaje como este, elemento impresentable donde los haya, que ha sabido apoltronarse a costa de todos, cuyo mérito sólo ha sido saber aprovecharse del trabajo de otros, poder eliminarlo de este cáncer social que es la política, y forzarle a que empiece a vivir la vida que tú y yo hemos tenido que vivir desde el principio.
Un saludo, chaval, y a ver cuando nos vemos por la calle.