domingo, 22 de noviembre de 2009

21 Noviembre: Día de la TV.

Dentro del santoral laico, en éste día, se celebra el de la televisión. Aparato éste, como si de un espejo se tratara filma a la sociedad. Es el ojo que “todo” lo ve y “todo” lo muestra, nuestras miserias y nuestras grandezas. Crea ídolos efímeros que duran un anuncio y es capaz de crear un monstruo en dos. Debido a su poder de influencia todo el mundo quiere controlarla: gobiernos; bancos; instituciones públicas y privadas; empresas... todos ellos son conscientes del poder luchan por conseguirlos.

Los datos son claros: 8 de cada 10 personas utiliza habitualmente la televisión como forma de esparcimiento. De dicha cifra se deduce que la gente mira la tele sin importarle mucho que hay en ella o que, simplemente, disfrutan con lo que hay. Cualquiera de las dos opciones es igual de preocupante, pues si por una lado se podría presumir de carecer de criterio por el otro es preocupante que el ocio para las personas consista en ver Gran Hermano, La Noria, fútbol... sólo por citar algunos de los que son emitidos en “prime time”. Y el problema no es cada programa en particular y sí la suma de todos ellos.

Ver como un concursante dice que va a dar “dos yoyas” o saber quien es la última novia de “Kiko” no parecen ser buenos ejemplos de lograr la ansiada televisión de calidad. ¿Pero que es eso de la televisión de calidad? Seguro que cada persona: niño o mayor, hombre o mujer, gordos o flacos... tienen una idea única para su televisión de calidad pues es éste un aspecto subjetivo, pero cuando nos referimos coloquialmente a una televisión de calidad, nos estamos refiriendo a una programación en la que tiene cabida la cultura, documentales, educación, cine NO comercial...

Si un tele espectador tiene que decidir entre las películas “Terminator salvation” y “En tierra de nadie” que nadie dude que el número de espectadores que se inclina por ver la primera es 10 veces mayor que el número de personas que decide ver la segunda. Los estudios de mercados, el marketing, la publicidad... se encaminan para cosechar el éxito en pantalla y normalmente lo consiguen. Ahora bien, vean las dos películas y contesten ¿Cual es mejor? Con ésta respuesta se demuestra que poseer una televisión de calidad no responde solamente a invertir dinero.

El déficit económico y la perdida de servicio público generado por todas las cadenas debería de servir de reflexión para el modelo económico que hemos desarrollado y plantearse un cambio desde el servicio público siendo coherente con los valores a desarrollar, porqué un inicio de año con la Belén Esteban dando las campanadas no es el mejor comienzo.

1 comentarios:

  1. La televisión de ahora, querido Miguel, es en general bastante degradante con una cuota de programación basura muy alta.
    Es curioso además que el método de estos presuntos periodistas para atraer la audiencia de estos programas es insultar al invitado o entrevistado, acusándole en tonos amenazantes, incluso de haber ido al programa porque cobraba. Lo fácil que sería contestar: pues claro que he venido porque cobro, como vosotros, paso de vuestras estúpideces, lo único que me interesa es pasar por caja, puede que sea una mierdecilla pero no más que vosotros. (No veo estos programas, pero hay veces que inevitáblemente, se colan en mi vida.
    Enhorabuena por el blog.
    Ferino.

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